STATEMENT

"Lo finito y lo infinito, lo táctil y lo intangible: una medida incalculable de ingredientes mezclados, revueltos, sacudidos y desnudos se recuestan sobre la superficie para dejarse ver, para cubrir una tela, para traducir un motivo. Operan en mi compromiso personal en pos de la realización de la obra, donde los elementos pictóricos interactúan entre sí de distintos modos, posibilitando la apertura y el diálogo. Cada obra se transforma en el modelo de un mundo viable."

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Mi relación con la pintura surge del juego acelerado del acrílico generando superficies planas de color, me desplazo con velocidad, genero nuevas capas para dar la intensidad del color a través de contrastes vibrantes. Con el uso del pastel al óleo, que es de cualidad porosa, pero de saturado pigmento genero recorridos dinámicamente, avanzo y me detengo permitiéndome circular, delimitar o presionar estas superficies cromáticas, incorporando líneas con el pastel tiza para suavizar o esfumar áreas. La vibración del color se produce por contraste de colores saturados. El uso de formas simbólicas es parte de la acción que lo pone en marcha. El gesto, la acción, la interacción con los otros elementos plásticos resultan centrales como las fuerzas que participan en la construcción de la obra. En ocasiones aparecen los silencios, el vacío, una economía visual, un respiro que oxigena a los demás elementos del cuadro, para no abusar de ese vacío, ni de aquellas figuras que circulan en la tela. El círculo emerge no como forma geométrica perfecta y cerrada en si misma, sino mas bien conserva un aspecto orgánico e irregular. Su fuerza radica en su morfología y en la relación que establecen unos círculos con otros. Algunos encierran o son encerrados por otros insinuando distintos estadíos o capas que van de un interior al exterior. A la manera de puntos que guían la mirada, los círculos proponen diversos recorridos. En algunos casos sugieren detenciones, en otros son generadores de movimiento mediante su interacción con los otros elementos plásticos. De este modo, a partir de numerosas variaciones, los círculos trazan diagonales o rectas. Marcan un recorrido direccional o errático, generan tensiones. El plano es un campo propicio que se va minando por puntos fuerza de atracción, repulsión y en algunos casos quietud. Esto sucede en diálogo y comunicación con los distintos elementos que conforman la obra, así los círculos conforman una suerte de sistema en donde se aprecian distintos tratamientos. Sumado a las diferentes variaciones propuestas está el tratamiento de la materia y el color. Algunos reciben un tratamiento plano y algo deformado reaccionando en su forma ante distintos elementos del cuadro. También los hay aislados, sin contacto con otros, de diferentes tamaños diseminados por el espacio. Al ser los elementos que permiten estructurar la composición, estas variaciones hacen al dinamismo del sistema. En lo que refiere al color me centro en los contrastes que generan los distintos anillos produciendo una mayor intensidad y vibración desde su interior. Trabajo con colores primarios, secundarios y terciarios puros, si los colores están; allí la forma llega y se compone. Los círculos me permiten agrupar, desplazar, unir, esconder y conectar distintos elementos plásticos. En mi obra reduzco al mínimo al elemento pictórico para que tome más fuerza el espacio que la contiene, en una dinámica generativa, una energía que se desparrama, donde aparece la entropía que introduce multiplicidad de elementos. Además de una investigación puramente colorista, de contrastes y materia, hay una relación entre la acrobacia, el impulso, el movimiento y la acción como en la gimnasia rítmica con pelota, donde logra el que la ejecuta dicha performance y hay una relación en que abordo el movimiento y los desplazamientos del círculo en mi obra. El impulso de la esfera dirigiéndose al aire, lanzada con un fuerte impulso y la coordinación del cuerpo del acróbata que detiene su cuerpo ante la espera. El movimiento del cuerpo del acróbata expresa ese gesto que lo vuelve línea y forma, fuerza, impulso y silencio. A modo de metáfora visual me transportan al recorrido del circulo en la tela y en aquellas líneas que lo rodean y lo acompañan. Las modificaciones de los cambios del movimiento del acróbata dejan estelas virtuales e imperceptibles en donde el ojo puede hacer la lectura del recorrido, en movimientos acompasados dependiendo del impulso rítmico y la acción del lanzamiento. Mi desafío es la búsqueda de variantes, que es lo que me lleva siempre al límite. Procuro una relación cromática pura. En el caso de las líneas, algunas se quiebran, otras serpentean y otras producen una perturbación ligera. Rodeados de anillos que contrastan y producen una mayor intensidad y vibración desde su interior, funcionan como un destello luminoso que dirige nuestra mirada hacia el interior. La mirada se detiene en estos abordados como puntos de inflexión, de introspección, que nos conduce al interior de nosotros mismos. Los círculos son la conexión con la fuerza vital originaria, con la esencia de lo orgánico, el gesto que aparece con el trazo y en el tratamiento de la materia. En mi obra son las presencias y las ausencias las que ocupan toda la tela. Surgen como el conflicto del tiempo que pasa y el de la espera, la expectativa y el vacío. En lo que refiere al proceso de mi obra, no parto de expectativas, sí de la ambición puesta en la ejecución de ese misterioso entramado abstracto, intangible, libre y orgánico. Lo finito y lo infinito, lo táctil y lo intangible: una medida incalculable de ingredientes mezclados, revueltos, sacudidos y desnudos se recuestan sobre la superficie para dejarse ver, para cubrir una tela, para traducir un motivo. Operan en mi compromiso personal en pos de la realización de la obra, donde los elementos pictóricos interactúan entre sí de distintos modos, posibilitando la apertura y el diálogo. Cada obra se transforma en el modelo de un mundo viable.